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Investigación-acción
 
 
 
 
 
 
 
INVESTIGACIÓN – ACCIÓN

La tecnología en boga se orienta generalmente en base a un sistema de valores que tiende a definir productos convenientes para acentuar capacidades de poder en el medio político y económico. Como consecuencia de esto, las ideas de participación, humanización del espacio, recuperación cultural, libertad creativa, inserción armoniosa en la naturaleza, apropiación etc., no constituyen objetivos generalizados de investigación en el campo habitacional. Sin embargo, estas ideas deben imprimir direccionalidad en la elaboración tecnológica, de acuerdo con su finalidad no sólo constructiva sino personalizadora y social.

Para contribuir a encaminar una progresiva y conveniente innovación o adaptación tecnológica en este derrotero, conviene ampliar experiencias a partir de una conjunción de investigadores, técnicos de campo, pobladores, pequeñas empresas comunitarias etc., orientando una metodología troncal: flexible y con diversos grados y posibilidades de participación de los involucrados en “procesos de vivienda y promoción”.

Esta línea de trabajo que llamaremos “Servicio de Investigación – Acción”, trata de desarrollar un procedimiento metodológico que puede relacionar diversas maneras de participación y seguimiento, entre técnicos de interdisciplina y comunidades concretas.

El desenvolvimiento de una metodología integrada de Investigación-Acción en este terreno, implica la ejecución interdisciplinaria y grupal de tareas de gabinete y campo, con evaluaciones cíclicas (experiencia controlada), capaces de ir generando, por un lado, un “retorno” para retroalimento de la investigación; por otro, una “apropiación y modificación responsable” (por parte de los usuarios) de las técnicas y el proceso mismo, con el debido apoyo al creciente desenvolvimiento de sus capacidades de autogestión. Es decir, implica encarar proyectos experimentales compartidos a partir de diálogo y servicio comprometidos con la realidad, que posibiliten, después de evaluados, su multiplicación, trasferencia y difusión. Presupone también la crítica razonada de prácticas empíricas (aprender haciendo) y participativas (hacer y aprender juntos) introduciendo grados de abstracción progresiva, y una dosis de agilidad mental, apertura y capacidad de síntesis. Evitando, por otra parte, caer en una preocupación exagerada por la pureza del método sin la pasión por la finalidad social de procesos y productos buscados, que podría llevar a convertir la metodología en móvil último, más que en herramienta de trabajo.

Dadas numerosas dificultades restrictivas para el desarrollo de nuevos métodos, técnicas, productos, herramientas… debido a limitaciones y condiciones particulares: económicas, culturales, ambientales etc., se puede constatar que en este campo de investigación-acción, la justificación del procedimiento se nutre de la “teoría”, pero sobre todo de la “eficacia evidente”, desarrollada en experiencias cíclicas convenientemente estudiadas.

La teoría científica, la habilidad práctica de compartir experiencia y la evaluación metódica, por aproximaciones sucesivas, determinan un “tiempo” que no es el de la tecnología de avanzada, ya que su resultado no está definido solamente por la bondad del producto final, sino también por el proceso humanizado y compartido de organización, fabricación, entrenamiento, educación, financiación, administración, adaptación, montaje etc., en donde se hallan estrechamente vinculadas técnicas constructivas, socio-organizativas, educativas, económicas, legales etc.

No se trata pues, de “preocuparse solamente de innovaciones tecnológicas, sino también de innovaciones sociales, interrelacionadas”.

Estas experiencias necesarias para el avance del conocimiento práctico, requieren también la capacidad de compatibilizar “términos contrarios” que no pueden ser resueltos sólo por el pensamiento lógico. Así, reconciliar términos contrarios, requiere un alto grado de esfuerzo y creatividad, en la búsqueda, por ejemplo (en el campo de la investigación de tecnologías constructivas), de productos:

  1. masivos, pero adecuados a cada región;
  2. flexibles y eficientes, aunque de bajo costo;
  3. livianos y de fácil manipulación, pero de alta resistencia y durabilidad;
  4. variados y diversificados, a la vez que simples;
  5. de terminación acabada y ejecución sencilla;
  6. económicos, aunque de buenas condiciones de habitabilidad;
  7. actuales, pero acordes con la cultura local etc.

Esta creativa tarea se torna más compleja si consideramos que, para procesos socio-habitacionales, se requiere desarrollar y coordinar, en la praxis, múltiples combinaciones interdisciplinarias.

En esta dirección, la labor de permanente gestión creadora, en contacto con realidades concretas, poco tiene que ver con prácticas rutinarias de laboratorio o biblioteca, en la repetición de esquemas remanidos, trabajando a veces con costosos y sofisticados procedimientos que, en este campo, poco agregan a lo ya conocido (tautología) y, por lo tanto, con resultados de escasa trascendencia.

Por último, la metodología de investigación-acción necesita apoyarse en el desarrollo de un ámbito de reflexión común, para lo que requiere el desenvolvimiento de métodos participativos que complementen los métodos convencionales de evaluación. Ello posibilita compartir una permanente actitud de apertura a la cambiante realidad y también un cambio de mentalidad, tanto entre investigadores y técnicos, como pobladores, promotores y gobierno.

Horacio Berretta (extraído del libro “Vivienda y promoción para las mayorías”, Hvmanitas, 1987, págs. 279 y sigs.)