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"Los countries son una alteración de los espacios físicos de la ciudad"El 16 de diciembre pasado la ciudad de Rosario se convirtió en noticia al sancionar por primera vez en Latinoamerica una ordenanza que impide la construcción de nuevos barrios cerrados en la ciudad. Esta ordenanza pretende contrarrestar el avance indiscriminado de nuevas urbanizaciones en las pocas tierras disponibles que quedan en esa ciudad. A raíz de esta decisión varios especialistas opinan sobre este fenómeno que no para de crecer en ciudades como Buenos aires, Córdoba y Mendoza. La nueva norma que rige en la ciudad de Rosario establece uno de los pocos precedentes a nivel de América Latina y, según María Eugenia Bielsa (Encuentro por Rosario), cambia el paradigma de la ciudad y es un ejemplo para el resto del país, porque busca que "el espacio público no sea privado para nadie". Al respecto, Aurelio Ferrero director del Centro Experimental de la Vivienda Económica e investigador de CONICET definió a los countries como "verdaderas señales de la decadencia de occidente". En una nota publicada en la agencia de noticias RENA, Ferrero expresó que los barrios cerrados "significan una alteración de los espacios físicos de la ciudad, a la cual todos tienen derecho". "Bloquean áreas y recorridos, utilizan superficies enormes por familia cuando la tierra urbana es cara y cuesta abastecerla de servicios". "Si hay algo que colabora a la inequidad, son los countries", concluyó. Fragmentación de la ciudad, uso ineficiente de los recursos, encarecimiento del suelo, son algunas de las problemáticas generadas con la proliferación descontrolada de barrios cerrados en las ciudades argentinas. El fenómeno de las urbanizaciones privadas se ha expandido en casi todas las ciudades del país, pero en algunas ha alcanzado mayor intensidad. Es el caso de Córdoba que, según la arquitecta Carolina Peralta, del Instituto de Investigación de la Vivienda y Hábitat (FAUD- Universidad Nacional de Córdoba), constituye un ejemplo de lo que ocurre "en el proceso de una ciudad neoliberal, en la que la mayoría de sus componentes urbanos están sujetos a la comercialización y pueden ser objeto de negocio y especulación sin atender al impacto ambiental producido". Pero, como demuestra el caso rosarino, el Estado puede y debe estar presente y tomar parte en lo que respecta a planificación y ordenamiento sobre el uso del suelo. Así lo afirma Carolina Peralta: "El Estado puede regular el mercado mediante la captura de plusvalías, grabar las rentas extraordinarias de los desarrolladores y de esa manera revertir las deficiencias en otros sectores de la economía urbana, también puede hacerlo mediante un banco de tierras que rescate con el tiempo la revalorización del suelo, en las infraestructuras invertidas". Por su parte, el urbanista y docente del Instituto del Conurbano (Universidad Nacional de General Sarmiento), Raúl Fernández Wagner, relaciona el crecimiento de los countries con la ocupación de tierras, al asegurar que la toma de éstas "no se explica sin entender el fenómeno de los barrios cerrados". Destacó, a su vez, la situación de la Provincia de Buenos Aires, donde "los barrios cerrados ocupan el doble de superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Éstos ocupan 40 mil hectáreas y la Capital Federal 20 mil". "En los barrios cerrados, se calculan 200 mil personas; en Capital, tres millones. En los barrios cerrados, con la densidad de Buenos Aires, podrían vivir seis millones de personas. Son tres casas por hectárea, esa situación marca el consumo diferencial de suelo urbano. Los barrios cerrados también elevan el precio del suelo, lo que expulsa a la gente", aseguró. Fuente: www.renanews.com.ar y diario Tiempo Argentino volver |