CONTENIDOS
Contactos en Perú

Representación en Guatemala

Relaciones con BSHF

Conmemoración y festejo

Cuatro decenios sin pausa

Premio Naciones Unidas sobre reducción de desastres 2007

Doctorado en Arquitectura

Hábitat, Vivienda y asentamientos humanos   son área prioritaria

 

PRESIDENCIA HONORARIA DE AVE

En la última asamblea general ordinaria de AVE, con motivo de dejar la presidencia efectiva, el Arq. Horacio Berretta, fundador y ex director de CEVE y fundador y presidente de AVE desde sus inicios, fue elegido, por aclamación, Presidente Honorario. Fue una decisión meditada que quiere reconocer los distintos valores que han sostenido a la Institución a lo largo de sus 40 años, afirmar la vigencia de los mismos y el compromiso de sostenerlos en el futuro.

Pocas semanas después, el martes 11 de diciembre, se organizó un evento de reflexión, con la presencia de todos los que integran AVE y CEVE, para escuchar su mensaje y realizar la proyección, con posterior debate, de la película “La Argentina latente”, de Pino Solanas.

A continuación, reproducimos una síntesis del mensaje que, en dicha instancia, nos dejó Horacio.

 Hay tantas cosas para decir que no es fácil; globalizar los hechos que están sucediendo en el país, en el mundo, y también en nuestra provincia. Quiero, previo a la película de Solanas, que es muy importante, que muestra lo que ha sido la venta de la patria  a partir de Martínez de Hoz, Menem, De la Rua, venta que sigue todavía. Pero que es positiva, deja una sensación de “yo puedo ayudar” a cambiar la destrucción que se ha hecho, de ver “qué parte me toca a mí, que parte nos toca a nosotros”, dentro de la acción nueva que estamos esperando.

 El otro día escuchaba a Lula diciendo que el hecho más auspicioso que tenemos en este siglo es que un indio llegue a ser presidente de una republica. Es todo un símbolo de un futuro de cambios, de novedad, de construcción de un mundo nuevo. Hace poco, en la película “María Antonieta” vimos una chica linda que lo único que piensa es en divertirse siendo reina de Francia, y vimos también el trasfondo de lujo, de derroche, de caos que subyace en la vida de Versalles, vimos como se preparaba lo que iba a venir poco después, o sea la revolución francesa. Los actores de esa época no son solamente los reyes sino toda la corte; por contraste está el pensamiento de Voltaire, Diderot, Rousseau, los que pensaban un mundo nuevo y distinto, el que va a hacer caer la monarquía.

 En la antigüedad hubo una visión de que los reyes eran los dueños de la nación, el sentido de patria es un sentido moderno. Tengo entendido que, casualmente en plena revolución francesa, cuando las tropas austriacas, junto con las inglesas y germanas, invaden Francia para reponer nuevamente a los reyes, en la batalla de Valmy que ganan los franceses, alguien diría “vive la patrie”. Allí empieza a cundir el sentido de patria, donde los ciudadanos no son los servidores del rey puesto por Dios y de sus sucesores, sino que éstos son los que deben servir. El sentido cambia y empiezan a aparecer las ideas modernas, el concepto de gobierno, de democracia, frente a la inconciencia de las elites de la época que no se daban cuenta, en esa farándula tremenda que era Versalles. Nicolás II, zar de Rusia, tampoco se imaginaba lo que se venía, otra revolución, muy sangrienta, que termina con todos ellos porque no fueron capaces de ver el momento oportuno. Algo así vivimos en Argentina. Parece mentira, pero dice nuestro anterior presidente, o sea De la Rua, cuando estaban muriendo más de cuarenta personas en Plaza de Mayo, que no se enteró de lo que sucedía. Y yo creo que sí, que no se dio cuenta de lo que pasaba, lo taparon. Estaban matando al pueblo que salió a la calle y él no se enteró. 

Ahora el CEVE pasa a otras manos. Lo que en otras instituciones ha costado arrancarle a los viejos, nosotros lo hemos entregado, porque es lo que veníamos preparando desde varios años atrás. No somos los reyes que van a trascender, no es una herencia que se da por sangre sino que es una conquista que se hace por el trabajo de ustedes. El movimiento hay que demostrarlo andando y la apropiación que hagan de la institución va a depender exclusivamente de ustedes. La apropiación no es repetir lo que nosotros pudimos hacer en otra época, sino darle nuevos giros, nuevas conducciones, nuevas formas, nuevas esperanzas, pero dentro de un modelo de país, de provincia y de comuna, en la cual estamos comprometidos.  

Acá leía, de Tomas Moro, la mención a Utopía. Los viejos también podemos ser utópicos, o mortecinos. Utopía es imaginar un mundo distinto del que tenemos. Los profetas en Israel, por su parte, anunciaban el cambio, anunciaban la venida de un redentor que iba a cambiar las bases sobre las que se construiría el mundo futuro: profecía es ver el futuro desde un determinado punto de vista. La utopía la vemos ya no con el sentido de Tomás Moro, de una cosa ideal; la utopía se construye, no mañana, se empieza hoy, entonces, formamos parte de una utopía, de un mundo distinto, de un país distinto en la medida en que ya lo estamos empezando a construir.

  Debemos hacer frente a lo que está pasando; los jóvenes tienen que pensar en forma utópica, pensar mucho más allá del alcance que tienen inmediatamente en sus manos, ubicando la pequeña partecita que les toca en la totalidad de un mundo distinto. Si no, viene la burocracia, el aburrimiento, viene el repetir lo que se hizo, el no salir cada uno de su piecita, cada uno con su maquinita, encerrado en una piecita con aire acondicionado, no jodiendo a nadie y produciendo papelitos que se le van a informar al Conicet, desde donde viene un sueldito que vamos a cobrar todos con tranquilidad y paz. Junto con la visión de una utopía, frente a la visión de un futuro que hay que pensarlo en conjunto, no basta con seguir diciendo bueno, vamos a hacer casitas con sistema Beno, vamos a seguir haciendo ladrillos con pet, tenemos que ubicar ideas nuevas, tenemos que pensar nuevas formas de acción, que pueden ser continuando lo que tenemos, porque no hay que tirarlo abajo, pero abriendo nuevos campos que todavía no se nos ocurren.

 Sobre todo a los nuevos jóvenes directivos les doy un consejo, que es escandaloso, pero es para mí muy importante, hay que aprender a meter la pata. Uno de mis apotegmas fue no tener miedo a meter la pata. El que quiere todo perfecto, tenerlo todo claro, que no se deslice un error, ese no va a hacer nunca nada; porque nunca va a haber nada perfecto, que nos permita tener la seguridad de que lo que se va a hacer se va a hacer bien. La peor metida de pata es no querer meter la pata. Equivocarse y retractarse, dar marcha atrás, esforzarse para conseguir en última instancia lo que se está buscando. El joven está para meter la pata, si no mete la pata es viejo. El viejo está para conservar lo que vino de atrás; el joven, si no sabe meter la pata, no sabe ser joven. Hay que equivocarse haciendo y no buscar la seguridad de que nadie me va a echar en cara, nadie me va a retar, nadie me va a apartar porque hice algo indebido. Hacer implica comprometerse, compromiso quiere decir posibilidad de equivocarme, y la posibilidad de equivocarme es la base de la investigación. Nada sale de la nada, debemos ser capaces de inventar cosas nuevas, procedimientos, tecnologías, hechos concretos.

 La ciencia y la tecnología están muy comprometidas con las grandes empresas. Los fondos que hay para invertir en investigación se los dan, en gran parte, a las grandes empresas, que no precisan fondos, que les sobran. Seguimos las noticias del grupo de investigación que ha luchado para reivindicar la producción de medicamentos que nos vienen de afuera; tenemos que pagar regalías altísimas y se pueden fabricar acá.  No se hacen porque el gobierno no quiere, porque las compañías extranjeras los tienen agarrados a los gobernantes y, también, por qué no, porque nosotros nos quedamos cómodamente sentados diciendo resignados “yo que puedo hacer”.

 Nosotros empujamos una política distinta, la pequeña acción que pudo hacer el CEVE dentro de Conicet fue mostrar esto de investigación-acción. No quiere decir que lo nuestro es perfecto, una maravilla; no, es modesto, sumamente modesto. Para que sirve Conicet si no es para el servicio de la sociedad; si sirve sólo para que nosotros tengamos una escala nobiliaria dentro de una escala que nos va a permitir continuar con nuestro sueldito, poca cosa de interés sería. Hay que ser Quijote, fui Quijote en mi tiempo, pero todos ustedes tienen que ser quijotes; tener espíritu quijotesco para enfrentar los molinos de viento. Hay en La Biblia una escena cuando Sodoma y Gomorra son destruidos simbólicamente por el poder divino; cuando van huyendo Lot con su familia, a la que se le había prohibido mirar para atrás, porque mirar para atrás quería decir lamentarse de lo que pasó,  la mujer de Lot, que se lamentaba de lo que había pasado, mira para atrás y quedó convertida en estatua de sal. Si miramos para atrás, si miramos el pasado solamente, seguir haciendo el Beno, repitiendo nuestros ladrillitos de pet, nos vamos a convertir en estatuas de sal. Tenemos que mirar para adelante, usando lo que ya hemos hecho, pero sobre todo queriendo no el cambio por el cambio, porque no sirve para nada, sino el cambio con un sentido de servicio.

Si no tenemos entusiasmo no es nada. La palabra entusiasmo viene de enthusiasmos, del latin, con th, y quiere decir “estar inspirado por los dioses”, “inspiración divina de los profetas” para enfrentar la vida en el futuro, “inspiración fogosa y arrebatada del escritor o del artista, y especialmente del poeta  o del orador”. El diccionario Espasa Calpe dice que entusiasmo también viene de theo, theo con h, theo quiere decir Dios, o sea alegría en lo eterno, sin límites, inspiración para enfrentar lo cotidiano con confianza. Si no hay entusiasmo, yo les diría, habiendo salido, entregado el último título que tenía, salvo el honorífico que no me da ningún poder dentro de la institución, sino nada más que honorario, yo podría decir que el que no tenga entusiasmo por lo que está haciendo, le pediría sinceramente que se vaya, está demás en la vida. Yo paso, por mi edad, por sentirme ya al fin de mi carrera, momentos muy difíciles, y sin embargo trato con el apoyo de mi mujer, de mi familia, de mis hijos, de ustedes, de seguir adelante con el mínimo de entusiasmo necesario, sigo pintando, escribiendo, haciendo todo lo que puedo. También acá, para ir dejando en manos de mis colaboradores directos la investigación de nuevos materiales, porque ya ellos están perfectamente avezados para hacerlo. El asunto es ayudarlos, apoyarlos en lo que podamos para que tengan entusiasmo y sigan adelante, no repitiendo lo que recibieron, si hay que girar 180 grados, habrá que girar 180 grados.

Cuando yo vine a Córdoba y me presentaron la posibilidad de ser director del plan de estudios de la Facultad de Arquitectura, y habiendo fracasado en la idea de cambiar totalmente la Facultad y hacer una distinta, más parecida al CEVE que a una facultad, nadie me siguió. El Director me dijo “Horacio, se acabó lo tuyo, preparate para hacer un centro nuevo, de viviendas, como lo habías pensado”, o sea un centro de tecnologías distintas de las convencionales. A quien recurrir, a nadie, cuando empecé a trabajar en el CEVE. Entonces, el entusiasmo conseguido a través de mis alumnos, que son muchos de ustedes, fue necesario. No teníamos un mango, teníamos el apoyo del Rector y del padre Jaime Amadeo que me dijeron “metele, metele” “padre, pero yo no tengo idea” “no importa, metele, metele, porque sos joven y te gusta hacerlo, metele”. Era el único apoyo que tuvimos.

Termino y les dejo ver la película, no tengan miedo, en lo que podamos seguirles ayudando los vamos a ayudar. Pero no sean calzonudos, no sigan prendidos del pantalón de los viejos “ay, no puedo hacer esto, ay, tengo miedo, ay, no puedo dormir”. Busquen, Storni no me dijo “colgate de mi sotana, ahí esta el CEVE, hacé lo que quieras, si hacés una cagada te vamos a rajar”. Acá eso ya es impensable, porque Storni seguía siendo el Rector, yo acá ya no soy el rector de esta universidad. Así que hagan macanas, háganlas a conciencia, háganlas a gusto, pero con gran entusiasmo. Hagan cagadas, pero con gran entusiasmo, alentándose unos a otros, para salir adelante con fuerza. El mundo es de ustedes, el mundo está cambiando, hay muchos síntomas como van a ver en la obra de Solanas, hecha con una óptica de entusiasmo, no con una óptica de todo lo que perdimos, sino de lo que tenemos para ganar. Y luchar frente a tanta gente nefasta que nos ha hundido y que todavía sigue hundiéndonos hasta lo más profundo de la zanja. Pero también hay gente que quiere luchar, estábamos el otro día en una reunión en la cual la CTA hacía su toma de posición frente al futuro, dentro de una organización sindical que quiere cambios, y salimos de allí con alegría: cuanta gente valiosa, de distintos campos, como se veían ahí, están trabajando lo mismo. Unámonos, pensemos en luchar en políticas nuevas.

Yo admiro a todos los que, entre nosotros, están trabajando, en este momento, en los pueblitos de los alrededores: hay que convencer al intendente, hay que convencer al secretario, hay que convencer al portero, hay que convencer al pobre que haga su casa, hay que convencer a todo el mundo. Para eso estamos, si no queremos convencer  a nadie nos vamos a casa y chau. Nada más. 

volver a portada